Las causas pendientes de Ramos (2)


Partida de los hermanos Arias.

"Golpes de propaganda" en los pueblos

A parte de los testimonios del relato del propio Ramos para el PC, ha quedado constancia del final de su período de vinculación a la guerrilla del norte de León en el proceso 477/46, abierto contra él mismo y dos conocidos maquis, Higinio Nicolás Bayón y Aureliano Suárez Robles. Ambos pertenecían al grupo de La Vecilla, liderado por los hermanos Arias, Amable y Casimiro Fernández Arias. Nicolás, Suárez y Ramos son acusados de un atraco conjunto a mano armada en varios domicilios de Devesa de Curueño, el 23 de octubre de 1946. Sin embargo, la identidad de los supuestos asaltantes no se conoció hasta el año siguiente, después de la detención de Higinio Nicolás y Aureliano Suárez en Manzaneda de Torío. Ambos se confesaron autores de los hechos e identificaron a Ramos como el tercer hombre. Los dos primeros fueron ejecutados en marzo de 1947, mientras Ramos sumaba una nueva orden de busca y captura.

La declaración de los testigos obrante en el sumario deja constancia del modus operandi de este tipo de acciones que solían seguir un patrón común. Los asaltantes capturaban a un vecino del pueblo, al que utilizaban para franquear las puertas de un grupo de paisanos previamente seleccionados. En el caso de Devesa de Curueño, fueron atracados ocho domicilios y en la propia causa se cita que los maquis encontraron el carné de falange del propietario de una de las casas que estaba siendo registrada. Los ataques solían ejecutarse a última hora de la tarde, al amparo de las primeras sombras de la noche. Ramos y sus dos compañeros, que “portaban gabardinas”, “iban tocados con boinas” y tenían “aspecto de habitar en población”, lograron en la localidad del Curueño un botín de 14.150 pesetas. Una vez dentro del domicilio, usando el señuelo del vecino de la localidad como ariete, ofrecían al propietario una cuartilla con un texto mecanografiado en el que se reclamaba una cantidad fija que, en este caso particular, unos testigos cuantifican en 4.000 pesetas y otros en 5.000. En Devesa, las aportaciones de los vecinos oscilaron de las 7.000 a las 500 pesetas. Expresiones como “correrá la sangre por la casa” y el porte de “pistola ametralladora, pistolas automáticas y bombas de piña” ejercieron de coercitivo, según la declaración de las víctimas. Si el propietario negaba tener dinero se registraba la casa con alguno de los habitantes de la misma o se elevaba el tono de las amenazas. Según su propio testimonio, a uno de los atracados en el Curueño, le amenazaron con matar a su hijo si no recaudaba más dinero en cinco minutos. El padre volvió al momento con 2.000 pesetas pedidas a un vecino y otras 2.000 prestadas por otro. En cada casa, los huidos exigían que no se abandonara el domicilio en tres horas. También se llevaron como rehén a la hija de otro de los lugareños, que dejaron en el domicilio de la víctima siguiente.

Respecto a este tipo de acciones, Manuel Ramos explica en su informe para el PC: “En octubre del 47, en Sariegos, di yo un golpe solo. Este tuvo carácter de propaganda y recogí entre todos los ricos 3.000 pesetas. Yo fui primero al cura del pueblo a pedirle que me diera los nombres de los ricos que había en el pueblo. Y después yo fui por las casas pidiendo. Cuando alguno me decía que no tenía dinero, la contestación era que la información me la había dado el cura y que la multa era correspondiente a los impuestos que pagaba. Los obreros del pueblo se frotaban las manos de alegría después de este golpe diciendo que habían tenido que dar los ricos dinero para los presos de izquierda. El cura murió a los tres días de esto. Los falangistas decían que Ramos ya no mataba a nadie pero que hacía las cosas de tal forma que se morían solos”. El sumario 477/46 del atraco en Devesa de Curueño que nos ocupa no cita que hubiera algún herido, lo cual podía ser algo habitual si los asaltantes no encontraban resistencia. Pero, en el supuesto contrario, hay tomas de pueblos, protagonizadas por el propio Manuel Ramos, en las que llegaron a producirse intercambios de disparos con muertos y heridos. Son los casos de San Pedro Bercianos y Velilla de la Reina. Este es el relato del propio Ramos sobre lo sucedido en San Pedro Bercianos, donde murieron dos vecinos del pueblo y uno de los asaltantes: “En San Pedro Bercianos (28 julio de 1946), contra el estanquero que era falangista. Participaron Enrique [Benjamín Roza Argüelles], Llaneza [Andrés Llaneza Rozada], César, un guerrillero más reclutado [dos palabras ilegibles] últimamente y yo. Aquí fue herido César, pero no se sabe quién lo hirió. En esta ocasión Enrique se puso nervioso y comenzó a disparar. Al formarse el tiroteo empezaron a correr y dejaron a César en el corral herido. Yo me volví e hice que volviera conmigo Llaneza para recoger a César. Entramos en el corral y yo aproveché para tirar la puerta y matar al dueño del estanco [Ambrosio Fernández] y al sobrino [Marcos Berjón]. A César lo llevamos 14 kilómetros para ver si lo podíamos curar. Pero se nos fue desangrando por el camino y tuvimos que [cuatro palabras ilegibles] que no dejarlo vivo y pudiera hablar”. En cuanto a Velilla de la Reina, donde resultaron heridos tres vecinos del pueblo, esta es la explicación de Ramos: “El 17 de mayo del 48 en Velilla de la Reina quise hacer igual que el pueblo anterior [se refiere al referido "golpe de propaganda" que dio en octubre de 1947 en Sariegos] pero se complicaron los falangistas y los somatenes y fracasamos. Esta vez me acompañaba el de la UGT que había traído de Madrid. Al amotinarse los falangistas hicieron una manifestación y pusieron a la madre de tres falangistas que habían muerto cuando la guerra. Al salir de la casa donde estábamos me dieron la voz de alto. El que iba conmigo me dio una pistola ametralladora y yo tiré contra la manifestación hiriendo a tres, una de ellas la madre de los tres falangistas [Consuelo Fernández Fuertes]. Esta fue a León para ingresar en la clínica de un doctor llamado Paco, del Partido, y cuando se enteró de qué eran las heridas la rechazó. En la clínica de este médico estuve yo con Llaneza para que le curara de unas anginas y lo hizo”. Los procedimientos abiertos, tanto en el caso de San Pedro Bercianos como en el de Velilla de la Reina, aún no han podido ser contrastados por periodhismo.com. Hasta el momento, solo se sabe que no están encabezados por Manuel Ramos, pero pueden figurar a nombre de alguna de las víctimas, como ocurre en otra causa que se detallará más adelante.

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daniel alvatorre